viernes, 26 de septiembre de 2008

Duro de vender II

Estábamos en que me quedé con la promesa del vendedor de conseguir algún comprobante de la venta y con su palabra de llamarme, cosa que por supuesto no hizo. Lo llame varias veces y le caí alguna otra vez de visita, pero sin ejercer la presión que debería haber metido; como respuesta obtenía siempre la misma cosa, que la gente se lo llevo a Canelones y que cuando pudiera conseguía la copia de la compraventa y el remate de rigor, el consejo de que me quede tranquilo.

Pasaron meses y nosotros cada vez más nerviosos porque no sabíamos que estarían haciendo con el auto a nuestro nombre y para peor con cada amigo que hablábamos tenía una anécdota nefasta de alguien que había vendido el auto y le habían complicado la vida porque no lo habían registrado y el auto tuvo algún accidente o problema.

Entonces un día llego la patente de mayo a mi nombre y al edificio donde vivíamos antes, por suerte el portero se apiado y se molestó en contactarme para avisarme (Justino, si alguna vez lees esto, gracias totales). Nosotros sabíamos que la patente estaba por vencer pero en internet cuando uno trata de sacar una copia no sale a nombre de quien está la patente y no podíamos ver si seguía a nombre nuestro. Bueno ahí sí, se me prendieron todas las luces de alerta y fui a buscar respuestas si o si.

Hablé con el vendedor y me dijo otra vez lo de Canelones y que como habían hecho el traslado las intendencias demoran en comunicarse entre sí, que no me preocupe que estaba todo bien y me dio los datos de una persona conocida de él en la intendencia de Montevideo para que la contacte para que ponga la patente a su nombre, la idea era que la patente le llegara a la automotora a nombre de él, así a mi no me molestaban más.

Se suponía que con esto yo me tenía que quedar tranquilo, cosa que obviamente no pasó y fui a hablar por fin con mi escribano, a ver como se arreglaba esta situación.

El escribano me dijo que era posible lo de la comunicación de las intendencias (por si alguna vez les pasa), pero que lo de poner la patente a nombre de la automotora era una locura porque la deuda seguiría siendo mía como propietario y el hombre este lo que haría sería tirar a la basura cada factura que le llegara sin que se le moviera un pelo.

Luego lo primero que hizo el escribano fue ir a la intendencia, no perdón miento, lo primero fue sermonearme por no tener ni un mísero recibo de nada y después si fue a la intendencia de Montevideo y dejó constancia de lo que estaba pasando, que el vehículo no era más mío y tramito para que la patente no le llegue a nadie, pero no pudo aportar documentos que comprobaran el hecho, con lo que mucho valor para la intendencia no tenía el asunto, como paso siguiente, fue a sacar los datos de registro del auto para ver si había cambiado efectivamente de dueño ya que esto es algo que es independiente de las patentes y ahí tiene que figurar la información, este trámite sale unos 500 $.

Mientras estas cosas se tramitaban la patente se venció y cuando obtuvimos los datos del registro obviamente comprobamos que el dueño era yo y que la patente la estaba debiendo también… suerte que no habían pisado a nadie, ni tenían multas, ni nada adicional.

(No se me enojen… después lo sigo… fin de parte 2)

Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4

6 comentarios:

Roberto Clavell dijo...

Otra vez !!!!!!!!!!!!!!!

Acosta dijo...

sorry

Alejandro Rinaldi dijo...

puta!! me estas cagando la compra del Corsa... yo pensaba quedarmelo y cuando regreses de Australia entregarte la pila de multas, demandas, infracciones, embargos y prendas sobre el corsita...


sabes que? no te lo compro nada asi....

Acosta dijo...

ahora no te va a ser tan fácil embromarme… jjaja

Alejandra dijo...

No podés!!!!!! Venia envalada leyendo y de pronto : " no se enojen ...."
Eso no se le hace a los lectores!!!!
jajajajjajajaja

Acosta dijo...

Pa’ lo que pasa que es muy tarde cuando escribo… voy a tratar de redondear el fin de semana… ;)