lunes, 29 de septiembre de 2008

Duro de vender IV


Otra vez a remar, mismo problema diferente automotora.

Contacte al otro vendedor y obviamente se mostro también engañado en su buena fe y me dijo que él jamás le había dicho a nadie que el auto estaba en Canelones y que no sabía porque me habían dicho eso en la otra automotora, se comprometió a hablar con el dueño para ver que había pasado con la patente y con los papeles.

Me llamó unos días después y me comento que le dijeron que en Julio quedaba todo pronto porque con el aguinaldo hacían todos los tramites y que en ese momento no tenían dinero, bueno, me hice otra vez de paciencia y aguante ya que no quería que nadie se escudara en que yo tenía una mala actitud o mala fe, además nuestra ridícula ley no obliga a nada al comprador por lo que solo llevaba las de perder si me hacía el malo.

Se terminaba el mes de Julio y averiguamos en la intendencia que no habían pagado la patente, entonces le empecé a meter presión al tipo otra vez para que me dijera que pasaba, el comprador lo debe haber mandado a pasear o le dijo algo que no le gustó porque enseguida me llamo y me dio el número de teléfono del escribano del comprador y me hizo prometer que si lo llamaba no le diría como había conseguido el número. Por Dios, donde nos metimos, por lo menos este nuevo vendedor parece que tenía más escrúpulos que el anterior y como él había puesto la cara tal vez no quería quedar mal.

Como esta historia estaba cada vez más rara, en vez de llamar conseguimos en la guía buscando número por número la dirección correspondientes y fui a golpear, resultó que era la dirección de la casa y no del estudio y me atendió la esposa o la hermana del escribano, le dije que él tenía que terminarme el trámite de un auto que yo había vendido y que quería hablar con él personalmente, por suerte eso fue suficiente para que me diera la dirección del estudio que era ahí cerquita, fui y no había nadie, entonces le hice el aguante en la puerta cual agente secreto, recuerdo que estaban jugando Defensor y Peñarol la final del clausura... ahí descubrí que como agente secreto o detective privado me moriría de hambre porque me empecé a morir de ganas de ir al baño y tuve que dejar la vigilancia una horita mientras fui a casa y volví.

Al rato apareció, en líneas generales no me pareció tan chanta, lo agarre totalmente descolocado porque seguro que no se esperaba mi visita, yo pensé que tal vez le habrían advertido de que me habían dado el número, pero lo de la visita seguro que fue sorpresa total.

Primero se hizo el que no sabía quien era yo y el auto y se puso a pensar hasta que me dejo pasar así el buscaba en sus archivos… aunque no le crean, entra y agarra el primer expediente y o casualidad era el del auto mío y me quería hacer creer que no sabía de que le hablaba!!! Evidente que este tipo para disimular es tan bueno como yo de detective.

Pude ver los papeles que firmamos que estaban a medio llenar, no había precio, ni fecha de venta, ni nombre del comprador, también había un certificado de firmas de otro escribano que decía que habíamos firmado en frente de él, totalmente trucho e ilegal.

Le dije bien clarito lo que tenía que ir en cada espacio en blanco, las fechas, el precio, etc y me prometió todo para la otra semana, se ve que perder el anonimato era algo que lo dejo totalmente vulnerable a mis requerimientos, el tipo no se querría quemar para nada, porque hasta me prometió una copia del título registrado.

Me sentía más cerca que nunca, sabía dónde estaban los papeles y eso nos dio un poco de paz.

Al otro día de la visita, me llamó ofendido el de la automotora que lo vendió, me dijo entre varias pavadas que no tenía derecho de tener copia del título, lo traté de ignorante, le dije que yo tenía que pagar renta por la venta del auto y que si no tenía ningún documento no podía justificar el pago del impuesto y lo dejé con la boca bien cerrada.

A la semana siguiente hubo un gran avance, llamamos a la intendencia y ya habían pagado la patente.

Al final a fines de Agosto y después de haber llamado periódicamente al escribano para que no se olvide de mí, tengo la copia de los títulos de la venta y el auto ya NO es oficialmente mío luego de 8 meses.

Como moraleja, ya de por sí, no es fácil vender un auto en Uruguay porque nadie obliga al que compra a hacer nada así que por favor no ayuden siendo desprolijos (como nosotros) porque pueden complicar la cosa todavía mucho más, por eso, pidan copia de la compraventa y que quede por escrito que exigen que se haga el titulo en cierto plazo de tiempo.

Segunda moraleja, si se van del país y tienen que hacer un trámite, no digan el motivo real a nadie.

Fin

Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4

1 comentario:

Roberto Clavell dijo...

Fantastica la historia! Por sueete tuvo un final feliz...
No hay como tener un escribano amigo... y un vendedor tambien...