jueves, 25 de septiembre de 2008

Duro de vender

Por enero del 2008 decidimos vender nuestro auto, un Hyundai Accent, fue por un tema estratégico para poder llegar al dinero para cancelar la hipoteca y vender nuestro apartamento rápidamente ya que nos salió una oportunidad muy buena, con esto matamos dos pájaros de un tiro, primero vender bien para evitar liquidar apurados cuando la visa estuviese pronta y como una forma de “quemar las naves”, toda una señal de que nuestro camino era para adelante.

Con la locura de la venta del apartamento, ya que teníamos que entregar en una semana y el préstamo hipotecario que en teoría NO lo podíamos cancelar de antemano (solo el gerente del banco sabe cómo le hinche la paciencia para que aflojaran, ya le debería estar saliendo más caro el psicólogo por el estress que le metí que la plata que dejaban de ganar por la cancelación... jeje), nos mandamos una metida de pata, nos dejamos apurar por una automotora y no hicimos las cosas con cuidado como es nuestra costumbre. Por suerte pagamos el precio de nuestro descuido bastante barato y aprendimos la lección para el futuro.

Todo empezó con la decisión de dárselo a vender a una automotora chica donde mi suegro hace unos años había vendido el auto sin drama.

Hablamos por teléfono y coordinamos para vernos en la automotora así revisaban el auto y yo se lo entregaba, lo lleve, lo miro, le pareció que estaba bien, me tiro el precio abajo todo lo que yo se lo permití y se lo quedó para la venta… primer error, me olvide de pedirle el recibo de la entrega del auto… siempre pidan el recibo…

Un par de días después nos llama que ya tiene comprador que quieren el auto ya, ya, ya, ya para el fin de semana que se iban de vacaciones.

Le dijimos que estábamos complicados, Gaby con los tres nenes y yo en el trabajo pero el hombre insistió en que hay que sacarlo ya que los negocios se van y pasó a buscar nuestras firmas a las apuradas, por casa y por el trabajo y firmamos los papeles en la misma calle sobre el capo del auto, era un papel de compra venta totalmente vacío... ni preció tenía.

Para facilitar que accediéramos a firmar me dice que luego me da una copia de la compraventa para que me quede tranquilo, etc.

La plata la trajo ese mismo día y ni siquiera nos hizo firmar un recibo por la entrega del dinero, un desastre, le pido el recibo y se lo había olvidado que después me lo daba.

Pase la semana siguiente a pedirle la copia de la compraventa y para que haga un recibo por la plata y me dijo que él no lo necesitaba que estábamos en confianza y que cuando tuviera la copia me llamaba, pero que no me preocupara que el auto estaba en canelones porque la gente que lo compró es de allá y lo van a cambiar de departamento.

(Fin parte 1)

Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4

6 comentarios:

Roberto Clavell dijo...

Loco, poné la segunda parte ya !!!!
No nos podés dejar en la mitad del cuento !!!

Acosta dijo...

¿Quien dijo que eran dos partes? Jejeje

Lo que pasa que es muy largo el cuento y me daba pereza hacerlo, así que lo voy a ir metiendo así, sino no lo hacía nunca.

Alejandra dijo...

Ahora nos dejaste con la intriga!!!!

Acosta dijo...

Prometo que esta noche continúo con la historia

Roberto Clavell dijo...

Al final estas como yo con las 7 publicidades....jejeje

Acosta dijo...

Jajaj… cierto… y bien que me queje con lo de las propagandas… jaja