viernes, 10 de octubre de 2008

“Brain drain”, “Fuga de cerebros” y mi quejosa Uruguayez


Estamos acostumbrados a oír de la “fuga de cerebros” de nuestro país y sinceramente yo pensaba que el tráfico era en un solo sentido, nunca me imagine que Australia pudiese tener el mismo problema que Uruguay.

Ellos al problema le llaman “brain drain” y a pesar de la gran captación de personas calificadas que tienen no logran hacer que amaine la necesidad interna por trabajadores especializados en determinadas áreas porque también se les va mucha gente.

Por ejemplo en 2007-2008 recibieron una cifra record de 150.000 inmigrantes permanentes pero se les fueron 77.000, haciendo que el saldo de 73.000 nuevos habitantes solo ocupe el puesto 10 en el ranking de los años en los que entró más población.

Evidentemente estamos frente a un fenómeno mundial donde las fronteras son cada vez más fáciles de atravesar para la gente que ha tenido la suerte y la capacidad como para terminar una carrera y el desafío que representa retener a estos “ciudadanos del mundo” es muy grande para cualquier país.

La forma en que cada nación se plante ante esta realidad determinará definitivamente sus posibilidades de desarrollo futuro.

Australia trabaja proactivamente atacando el problema y creó un programa de inmigración pensado para captar especialmente a jóvenes profesionales de todo el mundo con sus familias porque saben que la familia es lo que puede atarlos a una nueva tierra y buscan de esta forma retener lo que necesitan, dando más, tentando más.

En Uruguay la cosa está estancada, nos quejamos y la gente se sigue yendo y para peor los pocos esbozos de solución que hemos visto pasan por el lado de retener a la fuerza a las personas hasta que le devuelvan a la sociedad lo que la sociedad les dio, en fin, como siempre atacando las consecuencias y no las causas.

Estamos en las mismas discusiones desde que me conozco, las mismas caras, los mismos temas, las mismas soluciones con diferente nombre, si lo hago yo está bien y si lo mismo lo hace el otro está mal… ¡Hey! tengo una noticia para todos, las etiquetas no importan y el bolsillo y la seguridad personal no mienten, no alcanza con que me digan está todo bien para que me lo crea, tengo que percibirlo.

Estoy realmente pasado de izquierda y derecha, de oligarcas y proletarios, de bolches y fascistas, de tupas y milicos, si a “los otros” les sale algo mal nos ponemos contentos olvidándonos que “los otros” son uruguayos y si algo les sale mal nos está saliendo mal a todos.

En el mundo los problemas que tenemos los han sabido enfrentar y superar las derechas, las izquierdas y los centros, creo que nosotros nos merecemos un poco más, tenemos que despertar de la siesta, no podemos seguir con las clases políticas, empresariales, sindicales, etc que solo se preocupan de perpetuarse, perpetuando la misma agenda de discusiones y conflictos año tras año, elección tras elección; al punto tal que tanto al que le toca gobernar como al que le toca ser oposición, ya sabe lo que tiene que decir y hacer durante los próximos 5 años para continuar con este circo eternamente.

Las razones principales por las que se va la gente no son muchas y ni de otro planeta, estamos hablando de cosas básicas como de seguridad, los servicios públicos, problemas laborales, problemas financieros, etc.

Hay que atacar estos problemas y la tasa de emigración se va a reducir solita; por supuesto que siempre hay que resignase a perder una cuota de la población que se va a ir por motivos personales buscando nuevos horizontes, pero esta cantidad se compensaría con gente que entraría atraída por el modelo que ofrecería el país.

Para atacar estos problemas lo primero es ordenar la casa, el estado tiene que cambiar para bien, no se puede seguir con este juego que nos está liquidando y lo puedo resumir con una sola frase, o más bien con un solo ruego “GASTEN CON RESPONSABILIDAD EL DINERO DE TODOS”, necesitamos inyectar grandes dosis de ETICA en el estado, nadie va a respetar al estado, nadie va a sentirse parte del estado hasta que las cosas no se hagan con seriedad y a conciencia, ¿estaremos condenados a ver el estado como algo a lo que no pertenecemos?

Mientras sigamos viendo al estado como un ente que no tiene relación con nosotros y con el que estamos condenados a interactuar vamos a seguir pensando que no está mal robarle o cobrarle lo que no nos corresponde, este sentimiento de “ser parte de” solo se puede generar haciendo a la gente orgullosa de ser parte del conjunto, mostrándole el camino de la ética y los principios, tiene que dar gusto decir “yo soy el estado, todos somos el estado”.

Nadie quiere ser despilfarrador, lento o inepto para cumplir con sus deberes, o sea, nadie (salvo por los integrantes del gobierno de turno) quiere ser el estado, es el enemigo que me quiere sacar todo sin darme nada a cambio; la sociedad en general va a apuntar con el dedo marcando todo lo que se hace mal y cada vez que pueda va a tratar de no pagar un impuesto o coimear a un funcionario para acelerar un papelito o cobrar lo que no le corresponde como forma de recuperar algo de lo que el gran enemigo le está sacando.

Hacemos reformas que no cambian nada, donde a los mismos impuestos les ponemos otros nombres, donde todos conservan sus chacras de poder y como resultado la emigración sigue y sigue y como ahora cambiamos todas las etiquetas tenemos que cambiar las etiquetas también a las razones por las que la gente se va y escuchamos a los jerarcas decir cosas brillantes como que ‘la sociedad tiene como modelo de referencia el proyecto de consumo desenfrenado de los países del Norte’ y que por eso se van los uruguayos simplemente a perseguir ese ideal de consumismo (por suerte nosotros pensamos irnos a un país del sur… juas).

Esas simplificaciones son realmente lamentables y muestran lo lejos que estamos de encontrar una solución, porque en vez de dedicarnos a buscarla nos refugiamos en el viejo y querido discurso salvador que mantiene todas las piezas del juego en su sitio.

Después que la casa este en orden, podrá salir el estado con la frente bien en alto a reclamar ética y honestidad a la sociedad, a multar fuerte por actuar mal sin quedar como un hipócrita y a premiar al buen pagador y al emprendedor, en definitiva a exigir lo que el mismo da, generando con esto un círculo virtuoso en el que la gente que lo compone se sienta parte de algo bueno y más grande, digno de imitar y por fin cambie la cabeza de todos.

Confío en que llegados a este punto la emigración ya habrá cesado sola mucho tiempo antes, con solo ver a donde se está apuntado la gente va a pensar que vale la pena quedarse y que vale la pena ser parte de ese nuevo país.

La otra opción es seguir como estamos y que la fuga pare cuando ya no hayan más cerebros, pero si llegamos a ese punto habremos perdido el partido por no presentarnos a jugar.

En fin, hay mucho camino por recorrer y ni siquiera empezamos el viaje, ojala que Uruguay sobreviva el tiempo suficiente como para darse cuenta, tomar las medidas del caso y trabajar para lograr ver la luz al final del túnel.

LA EMIGRACIÓN ES PRODUCTO DEL CONSUMISMO

Australia’s brain drain biggest on record

Skills Crisis Set to Worsen

Record brain drain as skilled go global

1 comentario:

Alejandra dijo...

Totalmente de acuerdo, y ojalá que Uruguay sobreviva.
Y si seguimos como vamos con la educación, queda poco para que se termine la fuga de cerebros, lamentablemente no es para reirse.