martes, 25 de noviembre de 2008

Síndrome de Asperger


Vamos a empezar a hacer nuestra contribución informando de un tema que involucra a varias personas de nuestra sociedad y que es poco conocido.

La no detección temprana de este fenómeno puede llevar a malos diagnósticos y a tratamientos totalmente inadecuados que pueden ser hasta contraproducentes para las personas con Asperger.

En internet hay todo tipo de información, de la buena y de la mala respecto a este tema y se pueden encontrar varios documentales que muestran personas que tienen esta característica pero en la forma más acentuada posible, sencillamente porque se busca un impacto sobre la audiencia.

El común de la gente con Asperger aprende a “llevarla”, a emular las repuestas esperadas en una persona “normal”, al punto tal que de adultos sus diferencias pueden ser muy difíciles de detectar.

Trataremos de informar para que sepamos distinguirlos y así lograr que su adaptación y aprendizaje sea lo más sencillo posible.

Fue descrito por primera vez alrededor de 1940 por el pediatra Vienés Hans Asperger, quien observo comportamientos de tipo autista leve y dificultades con las habilidades sociales y de comunicación en niños con una inteligencia y un desarrollo del lenguaje normales. Sin embargo, el término "síndrome de Asperger" fue recién utilizado por primera vez por Lorna Wing en 1981 en un periódico médico, ya que el trabajo del austríaco no fue reconocido internacionalmente sino hasta la década de 1990.

Lo que distingue el Asperger del Autismo es la severidad de los síntomas y la ausencia de retrasos en el lenguaje. Los niños con Asperger pueden estar levemente afectados y frecuentemente tienen buenas habilidades cognitivas y de lenguaje. Para el observador no entrenado, un niño con Asperger puede aparecer como un niño normal comportándose en forma diferente.

Los individuos con Asperger usualmente quieren encajar socialmente pero simplemente no saben cómo hacerlo. Pueden llegar a ser socialmente inadecuados, no entendiendo las reglas sociales convencionales o mostrando una carencia de empatía. Pueden tener contacto “a los ojos” limitado, mostrarse desconectados de una conversación o no entender el uso de los gestos.

El interés por temas particulares puede rozar lo obsesivo. A un niño con Asperger frecuentemente le gusta coleccionar “categorías de cosas”, como piedras o tapas de botella. Pueden ser expertos en el conocimiento de categorías de información como estadísticas deportivas o nombres Latinos de las flores. Tienen gran habilidad para memorizar pero también dificultad para entender los conceptos abstractos.

Los niños con Asperger frecuentemente tienen buenas habilidades lingüísticas, solo que usan el lenguaje de una forma diferente. Los patrones del discurso pueden ser inusuales, carecer de inflexión o tener una naturaleza rítmica, o puede ser formal pero en un tono demasiado alto o estridente. Los niños con Asperger pueden no entender la sutilezas del lenguaje, como la ironía y el humor o pueden no entender el natural “dar y recibir” de una conversación.

Una distinción entre el Asperger y el Autismo concierne a la habilidad cognitiva. Mientras que algunos individuos con autismo presentan retraso mental, por definición una persona con Asperger no puede poseer un retraso cognitivo clínicamente significativo y la mayoría posee una inteligencia promedio o sobre el promedio.

Las dificultades motrices no son un criterio especifico para el Asperger, pero los niños con Asperger frecuentemente presentan retrasos en las habilidades motrices y pueden ser torpes o con dificultades.

Fuente: http://www.autism-society.org/site/PageServer?pagename=life_aspergers

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