miércoles, 31 de diciembre de 2008

Ma’ que la juventud… ¡la vejez está perdida!


24 de diciembre, un sol que rajaba la tierra, yo había salido a eso de las 14 del trabajo y fui a hacer la cola a uno de los pocos cajeros que quedaban con plata en el centro de Montevideo.

Seriamos unos quince: jóvenes, adultos y veteranos, todos al rayo del sol sudando la gota gorda y comentando de vez en cuando de lo bravo que era esperar con “la calor” que había.

En eso aparece una señora que rondaría los 70 (tal vez un poco menos) y como sonseando se arrima a la puerta del cajero… la tantea… otea… ve movimiento adentro y se retira unos pasos poniendo cara de circunstancia y quedando de espaldas al cajero.

Repentinamente la puerta de cristal se abre y con una velocidad fulminante, la doña se abalanza sobre la puerta esquivando primero al anterior ocupante para luego internarse en la oscuridad protectora del miní recinto bancario y nos deja a todos con el grito en la boca y mascullando la rabia, si acaso resonó algún ¡epa! que obviamente no pudo detener a la veterana en su pique furibundo.

Me saco el sombrero, que bien que la hizo, parecía una gacela, pero se ve que consumió todas sus energía en ese movimiento mágico porque después la muy tortuga demoró como media hora… ¡que calentura!

Mientras nos cocinábamos al fuego lento del sol, urdíamos planes para la salida, alguno le golpeaba el vidrio con una monedita y jurábamos venganza contra la atrevida que se había burlado de nosotros con una calidad impecable.

Cuando salió del cajero, alguna expresión de desagrado se empezó a sentir, algún “que fácil la vida” o “que papita” se escuchó por ahí, pero para nuestra indignación y mayor calentura, estos dichos fueron ignorados con un aire de superioridad que realmente intimidaba; a uno le quedaba esa sensación de que algo se traía entre manos… como después de lo que había hecho salía como si nada con la cabecita bien levantada y con una pose que decía algo como, ‘Ipa, que pasó… alguien va a decir algo en serio’.

Pa’ esto ya éramos como 20 o 25 los que esperábamos… los últimos que no habían visto el inicio de la película, como primera reacción trataron de defender a la doña, pero al ser explicados calmaron sus ánimos y empezaron a hablar pestes también.

Una locura, todo el mundo en la cola discutiendo y la doña contando la plata y guardando el monedero a un metro de nosotros haciendo caso omiso.

Para cortar por lo sano,  me le acerque y use la vieja táctica del jugador de fútbol experimentado. Vieron cuando se acercan al juez y gesticulan para la hinchada pero de cerca le dicen algo como: ‘pero señor juez, le parece correcto lo que cobró, no es que yo dude de usted perdone el atrevimiento’ al mismo tiempo que mueven los brazos y gesticulan como si lo estuvieran mandando a la madre que lo pario, bueno en este caso, la cosa fue algo así…

-         Disculpe señora, ¿no vio que había una cola? (dicho medio bajo al oído y girando sobre mi propio eje señalando al malón de gente recaliente de la cola, con cara de justiciero los miraba, para que sintieran que estaba luchando por ellos)

-         ‘Cuando llegue no había nadie’ - Me dijo - La pucha que era hábil declarante.

-          Bueno la próxima vez mire un poco mejor, porque éramos como 20 – conteste con voz calma y pausada.

Acto seguido volví con la frente bien en alto a la cola que me vio nacer como paladín y con satisfacción recibía los comentarios de beneplácito de mis pares por haber hecho lo que nadie se había animado a hacer… enfrentarse con la vieja garronera face to face.

Al final de cuentas me fui contento porque a pesar de la cola que tuve que hacer, quede como un capo, evite que la cosa se fuera de las manos y que alguien le tirara una pedrada a la veterana, me sentí como el capitán de Nacional en un clásico hablándole al juez y como broche de oro me embriague con el respeto que destilaban mis acalorados compañeros de cola…. Jejejejeje

PD. Le puse un poco de color a la historia, pero créanme que pasó más o menos en esos términos, ¡como se nos coló! Fue realmente increíble.

5 comentarios:

Manolito dijo...

Andres, solo como para que te recuperes de esa experiencia, una de las cosas que me sorprendio al llegar a Australia, es que aca practicamente "no existen las colas", no se hace cola para casi nada y, si por alguna razon hay que esperar un poco, las colas no son mas de dos o tres personas.
Cheers, Happy New Year.

Diego dijo...

el otro dia fui a pagar unas cuentas en redpagos (vas a querer volver!!!), habia dos ventanillas y una sola y larga cola, habia quedado en el primer lugar, cuando veo que una doña me quiere garronear. Tambien utilice una tactica futbolistica, pero no la tuya, la mia fue una mezcla del pique corto de claudio paul caniggia, le presencia de obdulio y la amabilidad y ductilidad del pelado peña y trasante juntos.
Cuando la señora se prestaba a pasar sus facturas le mande las mias por arriba de las de ella y le explique que habia una hermosa cola a respetar y la muy picara me dice que es la cola de la otra caja, que para esa no habia nadie (no me hagas reir que se me aflojan la muelas!!!!)
En fin, a los viejos hay que matarlos de chicos....

Acosta dijo...

Manolito:

Esa sí que es una buena noticia, si junto el tiempo de mi vida que he desperdiciado en colas me pongo a llorar… jejeje (sobre todo en el CASMU y la DGI)

Muy Feliz 2009!! Y si todo sale bien, en un par de meses te paso a saludar… juas.

Diego:

Primero, espectacular que hayas ido a redpagos… acordate… solo hay redpagos… solo hay redpagos… jajajajaja

Segundo, decí que ya estaban todos los redpagos cerrados y solo me quedaba ir al cajero común y corriente, en una ventanilla abierta eso no me pasaba, en el cajero se te mandan para la cajita de vidrio, te pasan la tranca y no hay reacción que valga.

Abrazo y feliz año.

Leo dijo...

Acosta que no ni no! te felicito, la indecencia no tiene edad, jejeje feliz año! para vos y tu familia!

Acosta dijo...

Gracias Leo, muchas felicidades!!