viernes, 16 de enero de 2009

Ciudadanos del mundo


Somos producto de gente que se aventuró y miro adelante, lo llevamos en la sangre.

Si bien existe una cierta cultura nacional (que es muy valorada por algunos) también pertenecemos a una cultura occidental más general que nos hace adaptables a otras sociedades similares a la nuestra, no vamos a tratar de adaptarnos a una cultura medio oriental u asiática muy diferente a la nuestra, en nuestro destino hay más coincidencias que diferencias.

Definitivamente no vamos a buscar los clubes de compatriotas para juntarnos a darnos manija con Uruguay con el fin de acentuar lo diferente, así no hay relación que funcione, nuestro plan es acoplarnos a las actividades normales de toda familia local y aprovechar a fondo la multiculturalidad para conocer gente y costumbres de todo el mundo.

Uruguay nos hizo en forma diferente, yo en Flor de Maroñas y Gabriela en Paysandú, nos criamos en situaciones tan distintas que ya en nosotros la idea de la identidad Uruguaya es por lo menos discutible.  Como lo vemos nosotros, la idea de identidad se restringe a un área y un tiempo tan pequeños y específicos que hasta podríamos llegar al individuo como la única forma de medir los límites de la misma. Yo, como ya dije alguna vez, he perdido el lugar donde me sentía parte, de donde me hice lo que soy, ese lugar si bien quedaba físicamente en Uruguay hoy ya no existe y no puedo volver, solo conservo a mi familia como testigo de que todo aquello alguna vez fue y son las anécdotas que contamos las que alguna vez traen a la memoria aquel lugar donde todos crecimos, pero como diría el pistolero en la Torre Oscura, el mundo se ha movido.

Hay varios tipos de emigrantes, los que se van por necesidades económicas o de seguridad que no tienen más remedio que dar el paso y son arrancados de donde sienten que pertenecen, este tipo de emigrante está casi condenado al sufrimiento, a extrañar, a la nostalgia y en última instancia en algunos casos, hasta intentar el retorno; pero hay otro grupo que es el de los emigrantes por elección, este grupo si bien puede tener episodios nostálgicos y etapas de dudas, ha racionalizado y evaluado a fondo sus opciones y lo más importante, se ha proyectado hacia adelante y ha evaluado las opciones de sus descendientes.

Nuestros hijos todavía no pueden elegir, pero como lo vemos nosotros, nuestro núcleo familiar va a ser su mayor factor de identidad y vamos a ser la referencia para cuando recuerden de donde son y hagan sus propios proyectos mirando hacia adelante como lo manda la flecha en calle de la vida.

Mi familia está por el mundo, encuentro parientes en Australia, Argentina, España y USA y encontramos entre los antepasados míos y de mi esposa varios ejemplos de personas que tomaron la misma decisión que nosotros hemos tomado ahora, no debería de extrañar nuestra forma de pensar.

Lo logrado en Uruguay pertenecerá al pasado, proyectos truncados y planes cancelados, todo eso será substituido por nuevos planes y nuevos objetivos en nuevas tierras.

Lo material, en este tipo de casos es lo menos importante, somos efímeros en esta tierra y nuestra relación y apego a ciertos objetos no dura más que el tiempo que nosotros transitemos por la vida; por lo menos yo no guardo las cosas para atesorar o recordar el sacrificio que logró conseguirlas, eso no me lo puede sacar nadie (ni un viaje, ni un ladrón, ni nadie) y esa no es propiedad de ningún objeto sino algo dentro mío.  Ya repondré y con igual sacrificio y conseguiré nuevamente todo lo que deje atrás, en este asunto, cero estrés. Lo importante es lo que voy a dejar dentro de los míos y los caminos que les voy a abrir para que llegado el momento puedan seguir adelante por su cuenta… siempre adelante, a la China, al Congo, a la Luna o a Marte.

Vamos a viajar livianos, eso es seguro y yo voy a contribuir muy poco a la carga, lo más importante a llevar pienso que serán: nuestros libros, material de trabajo, fotos, los juguetes más importantes de los niños y nada más.

Ropa, ajuar, muebles, equipamiento electrónico, eso lo conseguiremos nuevamente.

Damos gracias por los pequeños favores que nos da el mundo moderno y las posibilidades de comunicación que podrán hacer que las relaciones se conserven por más tiempo y que pueden ayudar a mitigar los bajones que podamos tener. Vamos a buscar la conexión permanente con nuestra familia en Uruguay para compartir esas anécdotas e historias que nos permitan volver con la mente y por un ratito al lugar del mundo del cual nos sentimos parte que como dije antes quedó en otro lugar y tiempo.

7 comentarios:

Leo dijo...

clap clap clap acoooosta, acooosta, acooosta, muy bueno el post, buenísismo.
me alegra haber inspirado eso! ah, son 500 pesos igual, muñeco ;-D
saludos jejejej

Acosta dijo...

Pajarito… que caro… pero vale la pena... ;)

Después arreglamos.

Manolito dijo...

Andres, muy buen post; vos sabes que hace muuuuuuucho que yo emigre y que ahora miro al mundo desde mi posicion de "retirado", lo que significa que he visto muchos nuevos inmigrantes, algunos que creen que "...nos vamos por 5 años y volvemos llenos de guita...", o aquellos que piensan que todo consiste en una abultada cuenta bancaria (que por supuesto ayuda, pero no es la esencia). Veo que vos tenes todo muy claro y tu actitud frente a la emigracion es la correcta, lo que me hace pensar que ya tenes la mitad del problema resuelto ..... mucha suerte con la otra mitad.

Cheers.

Alejandro Rinaldi dijo...

Como dijo el mayor filosofo Uruguayo del siglo XXI :Darwin Desbocatti.

Lo único que une a los Uruguayos es su deseo de no ser Uruguayo. Asi, la primera condicion para ser Uruguayo es no considerase Uruguayo.

Alejandro Rinaldi dijo...

no tengo blog, asique tercerizo:

http://www.ultimasnoticias.com.uy/prints/act05.html

Paola Bianchi dijo...

Andrés, primera visita a tu blog (por las preguntas de Leo) y me encantó!

En qué parte tienen flia?. Mi abuelo vive en Perth y yo conozco Queensland porque me fui un verano entero a estudiar. El estilo de vida que llevan (al menos todos los que conocí) es bastaaaante más relajado de lo que estamos acostumbrados :)

Alejandro, yo diría que lo mismo se aplica a los argentinos, jaja

Acosta dijo...

Bienvenida Paola.

Nosotros tenemos familia en Melbourne, están mis primas con sus familias y mi tía.

Uff… ya me han dicho lo mismo varias veces respecto a la vida allá… básicamente conociendo mi ritmo de trabajo va a costar un poco la adaptación, pero lo veo como una oportunidad para compartir más tiempo con la familia y para hacer un poco de deporte que es algo que me hace falta, ya veremos… primero nos tienen que dejar entrar... jejeje

Espero que pases de vez en cuando.
Saludos.