miércoles, 7 de octubre de 2009

Popurrí irrelevante


Frecuencia de los ómnibus

En otro momento hablamos de la puntualidad del transporte colectivo y de lo seguro que era viajar en el ómnibus comparado con Montevideo.

Bueno, hay algo que anda rematadamente mal y es la frecuencia de los ómnibus.

Aún en hora pico si uno pierde el ómnibus esta frito, el próximo pasará una hora más tarde, con suerte.

Hay que conocer varias rutas en la zona para caminar o correr varias cuadras para tomar otro ómnibus que más o menos te lleve a otra estación y con un poco de suerte y esfuerzo, podes evitar llegar tarde porque los trenes si pasan con una frecuencia razonable.


Las viejas de parabienes

En casa se decía, “si llueve con sol, se casa una vieja”.

Bueno las señoras mayores buscando pareja deben de estar de parabienes en Melbourne, llueve, diluvia, graniza y el sol quema en el horizonte cada dos por tres.

Así que ya saben las señoras que buscan el amor de su vida… vénganse para Melbourne que seguro encuentran algo.


El milímetro

En Australia han adoptado el patrón kilo/litro/metro igual que nosotros, pero es notoria la forma en la que lo subutilizan, le dan al pobre milímetro a muerte y cuesta bastante encontrar algo en metros y si a esto además le agregamos que de vez en cuando alguno te mete una medida en pies, entonces queda demostrado que todavía están en proceso de asimilación del mismo.

Para nosotros es un poco complicado ya que te tiran 3 o cuatro medias rápido y los números se hacen más grandes y nos cuesta entender y luego cuando entendemos que nos decían 1850 mm y les decimos.. ah vos decís 1.85 m, nos quedan mirando sin entender nada.

Y bueno, ya nos vamos a acostumbrar a manejar al pequeño milímetro con comodidad.

El salto del ladrón (o rompemuñecas)



Los que han hecho plinto en el liceo conocen esta acrobacia.

En los años de liceo solemos cuestionar muchas veces la utilidad de ciertas cosas que nos toca aprender y generalmente las quejas suelen ir alineadas con las materias que menos nos agradan.
Sin embargo algunas veces uno se cuestionaba lo mismo aún cuando la tarea a realizar fuese grata... por ejemplo... las piruetas en el plinto en mi caso.

El saltito del ladrón era parte del paquete de acrobacias de la época y acá en Melbourne lo he visto practicar todos los días y parece que es bastante útil.

Muchos muchachos en buena forma física lo usan para evadir el ticket del tren, y realmente lo hacen tan bien y tan rápido que es muy difícil detectar el pequeño salto si uno mira de costado.

Obviamente los ojos entrenados de los guardias dos por tres cazan a uno, pero es impresionante como usan este recurso a pesar de las fuertes multas establecidas para los infractores.

Y bueno, ya ven que las cosas terminan sirviendo para algo, yo sigo esperando por la utilidad del francés, pero soy un tipo paciente, jejeje.


Los plátanos

Pensé que había zafado de esta peste que cae de los árboles y se te mete en los ojos; en Montevideo estaba lleno y es de lo más molesto que uno se pueda imaginar.

Bueno acá del otro lado del mundo, salgo a hacer un mandado en un día ventoso de primavera y para mi desgracia el árbol que está en la puerta del edificio es un plátano tirando la misma porquería que en Uruguay.

¡Qué mala suerte!


Hey Hey is Saturday

Se acuerdan del la frase de Les Luthiers, “no se pierda la quermes de los sábados… el próximo domingo”.

Bueno acá es lo mismo, “no se pierda Hey Hey is Saturday el próximo miércoles”.

Son solo un par de especiales, pero no puedo evitar acordarme de Les Luthiers.

3 comentarios:

Alejandro Rinaldi dijo...

Que comentario de sudaka subdesarrollado latino berreta...

Si el bus pasa a las 13:21 , vos estas en la parada a las 13:20. Si necesitas 7 minutos para ir de tu puesto de trabajo hasta la parada, sabes que saliendo a las 13:12 te sobra un minuto y todo...!

tipica reflexion de quien se crio yendo a la parada del 468 a cruzar los dedos para que pase...

Alejandro Rinaldi dijo...

perdon.. 405.

Acosta dijo...

Jejeje, no es tan fácil, antes tomaba el ómnibus en una parada donde el ómnibus se sincroniza y ahora no.

La cosa es así, los ómnibus cada tantas paradas pueden ir adelantados y en algunos puntos específicos se detienen para sincronizarse.

En la parada donde tomo ahora el primer ómnibus ya no tengo esa suerte y pasa en un rango de 10 minutos y no a la hora exacta publicada.

El tema es que si lo espero hasta último minuto y no llega, no tengo tiempo de ir por el segundo ómnibus (que es el que tomaba antes y siempre esta en hora) y muchas veces me pongo a correr para llegar a la otra parada y el maldito ómnibus lo veo pasar cuando voy a mitad de camino de dos paradas y me caliento de una manera indescriptible.

Que recuerdos del 405!!!

Devoré libros enteros en las horas que pasé arriba de ese ómnibus.