viernes, 7 de enero de 2011

Pequeñas anécdotas futboleras


Hoy vaya uno a saber porque me pasé un buen rato recordando mis humildes anécdotas futboleras, me sorprendió gratamente darme cuenta que tengo decenas de historias que bien podrían tener un lugarcito en este blog.

Todo se lo debo obviamente a que pasé mi infancia y mi adolescencia jugando al futbol en los más variados ámbitos y todo el tiempo del que pude disponer, en la calle, en el futbol infantil, con los colegios, en el campito, en la playa, en cancha de nueve, en cancha de 12, en la calle, el picado, al cordoncito, un cabeza, un richar, a marcar y patear al arco, etc, etc, etc.

De todas estas horas sembrando detrás de la pelota he cosechado las más variadas anécdotas de las que a modo de ayuda memoria para el futuro, les dejo solo algunos titulares:

- La justicia según el Chamaco
- El centro y el que cabecea, las encrucijadas del técnico
- Los goles de taco “del Petelo”, el maestro de la baboseada
- La potencia “del Mandril”, un crack que no llegó
- El mejor gol, cuanto de azar y cuanto de técnica, inolvidable momento
- El primer gol, puro azar y nada de técnica, por algo se empieza
- Precisión quirúrgica contra el IAVA, esta vez sí que no hubo azar
- El mejor quite, nos habrán goleado pero te quedaste re-calentito
- Los penales del crepúsculo y el partido eterno
- La patada asesina “del Pino” y un extraño en la cuidad
- El día que mandé “al Bonilla” de un cabezazo al CTI (y unos días al sanatorio de yapa)
- El boleo “al Pepe” y la farándula de Marcos Salcedo
- El día que patié la maseta
- El desgarro innecesario
- El último “jóvenes contra viejos”
- La justicia del fútbol y el juez desterrado

Sobre esta última historia voy a contar hoy, un día muy frio de invierno según recuerdo, yo jugaba para el “Flor de Maroñas” en futbol infantil el penúltimo partido del año de mi último año en el Baby futbol de visitante contra el “Estrella Roja”, cancha de tierra con mucha piedra, o sea, condiciones ideales para la práctica del deporte; ellos primeros y ganando un punto eran campeones adelantados, nosotros mitad de tabla como siempre y también como casi siempre no juntábamos los 9 jugadores necesarios y teníamos que empezar el primer tiempo con 7 para luego en el segundo (amparados en el reglamento que nos permitía usar dos jugadores más chicos) complementar nuestro menguado equipo y pararnos 9 contra 9. Se podrán imaginar el ambiente de fiesta, mesas llenas de tortas cocinadas por las madres, varios puestos de venta de tortas fritas trabajando a todo vapor y canilla libre de jugolín y agua Fanta para los futuros campeones, en fin, un ambiente de fiesta total.

El partido comienza como era de suponerse con un dominio neto del equipo rival, un baile memorable, jugaban mejor y eran dos más, una papita para el loro.

Entre los cinco y los diez primeros minutos nos meten un golazo, yo estaba jugando de defensa cubriendo los agujeros que teníamos en el equipo; unos pocos minutos después del primer tanto otro pase en profundidad y se me escapó de la marca el 9, era rápido el botija; se encaminó desde la mitad de la cancha a un mano a mano con nuestro golero, yo lo seguía de atrás como para anotarle la matrícula cuando escucho en el tumulto las voces que gritan con desesperación ‘¡Páralo que nos clava!’. Ahí mismo actué 100% por instinto y obedeciendo el voto que el alma pronuncia procedí a pegarle de atrás y en forma totalmente artera y descalificante una flor de patada al gurí que lo desparramó cual bolsa de papas en esa cancha de tierra y en ese día frío que de solo recordarlo me hace doler todo el cuerpo, no sé, pero debe seguir rodando por el suelo duro todavía.

En fin, ‘ROJA!’, se escuchó por todos los rincones, yo miraba al juez corriendo hacia mi buscando la tarjeta y ya me había resignado a mi destino cuando para sorpresa de todos (grata para nuestro equipo y amarga para los rivales) saca una enérgica amarilla y la acompaña con un, ‘una más y te vas’; ‘Fua, milagro’ pensé yo y me aleje con un ‘Si señor, si señor’ a pedir disculpas y a interiorizarme sobre el estado de mi víctima que todavía seguía revolcándose; parece que el jugar con dos menos e ir perdiendo nos había dado un poco de crédito después de todo.

Creo que esa patadita tuvo cierto peso emocional en el adversario ya que extrañamente el ataque dejo de ser lo que era y nos retiramos al descanso con un digno 0 a 1 que igual dejaba a todos más o menos contentos y a los rivales bien calentitos con el juez que se pasó de bueno con nosotros.

En el segundo tiempo vuelvo a mi posición de puntero y tengo que prometer que no voy a pegar una sola patada más, ni una técnica chiquita, porque era patente que la había sacado baratísima y la hinchada estaba apretando al juez.

Quiso el destino que esa segunda parte fuera muy parejita, ya 9 contra 9 y con el rival jugando un poco confiado, no nos inquietaron mayormente en el ataque.

Tuve la gran fortuna de meter los dos goles con los que ganamos 2 a 1 sobre el final y gracias por sobre todas las cosas al amigo juez, que se apiadó erróneamente de mi y no me echó como correspondía en el primer tiempo, es que conseguimos ese memorable pequeño (e inútil en el largo plazo) triunfo.

Como siguió la historia, nosotros terminamos el campeonato sin pena ni gloria (como siempre), el otro equipo se coronó campeón en la siguiente fecha y al juez cuentan que lo vieron viviendo en la frontera con Brasil ya que tuvo que abandonar el campo de juego a las corridas porque lo querían matar, hoy tiene cedula brasileña y compra barato en los Freeshops del lado Uruguayo del Chuy. :)

Esa es sin dudas la anécdota que recuerdo con más cariño y que muestra a las claras que en el fútbol la justicia es una cosa muy extraña, luego si me dan las ganas contaré más.

Salú

5 comentarios:

Alejandro Rinaldi dijo...

yo me acuerdo aquel campeonato de Facultad de futbol 7, eran 3 partidos. Perdimos 0-9, 0-6 y el tercer partido fue el mas digno que solo fue un 0-2 (por no-show).


Era el primer partido.. yo al arco, regresando del corner que había ido a recuperar la pelota de abajo de un auto, se la paso a 'Lane' para que saque de meta... Lane se prepara con un fervoroso "Acosttaaaa...!" anunciando su intención de pase largo en profundidad. Pero en ves de eso sale un saque de meta al pecho del contrario que esperaba al borde del área y no tiene mas que tocarla para meterla ya que yo ni siquiera estaba en el arco....

La cara de Acosta , alla, solo... esperando el pase en profundidad que nunca llego... Una postal en mi memoria!

Para la próxima, partido de Concepto en donde Acosta me talo de atras con todas las de ganas... y aun asi, le compre el auto años despues.

Juaning dijo...

Jajajajaja... buenísimas anécdotas! El fútbol con los amigos es lo más grande que hay! jajajajaja

Acosta dijo...

jajaja, como lloras Rinaldi, seguro que vos nunca me pegaste ninguna y que yo te pegue una patada porque soy re-malo :)

Aquel cuadro se llamaba Blue Label o algo así, la verdad que estábamos más para el whisky y las papitas que pa'l fútbol.

PD. Che estoy pensando un post con anécdotas de facultad que te van a encantar.

Es así Juaning, sin dudas.

Alejandro Rinaldi dijo...

que no se tome que excusas, pero el primer partido lo jugamos 6 nuestros vs 8 (untenian un suplente) . Y el segundo 7 vs 9, nos flaquearon las patas a los... 10 minutos mas o menos.



Anécdotas de la facultad. Incluirás el gorro mugriento de lana que defendías mas que a tu madre. O la vez que esperamos en el pasillo del inco a las 3am con una radio que solo captaba AM.. o la vez que te atrape -chuponeando- (si, chuponeando porque otro adjetivo no puede describir semejante lenguetazo a las amigdalas) en pleno pasillo del 107 a una pobre criatura de la nueva generación recién entradita a facultad...

Acosta dijo...

Como te referís a mi señora esposa te voy a pedir un poquito más de respeto, jejejej