jueves, 22 de marzo de 2012

Fútbol 2012 - Hampton Park United

El 17 de enero pasado después de casi 3 años sin jugar al fútbol y casi 20 de no jugar en cancha de 11 por un campeonato, me presenté a los entrenamientos del club Hampton Park United en la categoría más de 35 años. Fundamentalmente gracias a mi trabajo en el que tengo gran flexibilidad de horario y no pierdo horas por día yendo y viniendo a la cuidad es que puedo darme este lujo.

Veníamos un día de dar unas vueltas y desde la ruta veo que en unas canchas cerca de casa estaban entrenando y le dije a Gaby de parar a ver la práctica, ella me dio para adelante porque sabía como extrañaba el fútbol así que nos detuvimos a mirar. Mientras los niños corrían un rato en la cancha de cricket que esta al lado de las de fútbol yo me arrime al entrenamiento, me presente y charle un rato con quien resultó ser el presidente del club que estaba mirando la practica. En seguida me vendió el club y me dijo que me esperaba la semana próxima para entrenar si yo quería, que probara y si me gustaba el ambiente era bienvenido. La pensé bastante, me había dejado estar mucho físicamente y ni hablar de los 15 kilos de más que arrastraba y finalmente totalmente fuera de forma pero con bastantes ganas, me resolví por volver.

Primero compre zapatos de fútbol y arranque a ir a las practicas, luego vinieron canilleras, vendas y una pomada para los dolores musculares que es una maravilla (esa en realidad la compró Gaby que me veía sufriendo por los rincones).

Las relaciones interpersonales en el club son totalmente diferentes a lo que estaba acostumbrado en Australia, el inglés que se habla es mucho más lunfardo y me cuesta montones, a ellos también les cuesta mucho más entenderme. Obviamente, el ambiente de oficina no tiene nada que ver con el de vestuario y los parroquianos están en las antípodas de lo que hasta ahora me había tocado conocer. Muy positiva y enriquecedora esta experiencia, la valoro y la cultivo más allá de los beneficios de practicar deporte que son evidentes.

A las dificultades idiomáticas mencionadas también le podemos sumar que integrarse a un grupo de gente que viene jugando junta hace muchos años no es nada fácil ya que se conocen de memoria y yo vengo como caído de la nada, pero estoy haciendo mi mejor esfuerzo y de apoco me hago parte del equipo y el club.

Mi meta es divertirme en los entrenamientos, recuperar mi estado físico y si puedo jugar mejor, pero eso no me estresa realmente.

A esta altura ya llevo unos 7 kilos perdidos y soporto mucho más las prácticas. La cosa pinta bien y como decía el gran Eber Luduenia no te digo que estoy a un 100% pero seguro que en un 30-31% ya ando.


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