sábado, 4 de mayo de 2013

No seas gil, ¡hace como John!


El consejo de la primer ministro esta semana es muy bueno, endeudate hasta que pase la tormenta que va a estar todo bien.

La señora está preparando el terreno para presentar el presupuesto; hay un agujero importante en las cuentas del gobierno y los números van a estar bien rojitos por unos años, ya que el boom minero está llegando claramente a su fin. Entonces, como va a tener que endeudarse más y para explicarnos clarito la cosa, a modo de analogía, nos puso el ejemplo de John (Australia) y nos enseña como el país se va a comportar como lo haría cualquier familia normal.

La parte del discurso en cuestión es la siguiente:


Imagine a wage earner, John, employed in the same job throughout the last 20 years.

For a period in 2003 to 2007 every year his employer gave him a sizeable bonus.

He was grateful but in his bones knew it wouldn’t last.

The bonuses did stop and John was told that his income would rise by around five per cent each year over the years to come.

That’s the basis for his financial plans.

Now, very late, John has been told he won’t get those promised increases for the next few years – but his income will get back up after that to where he was promised it would be.

What is John’s rational reaction?

To respond to this temporary loss of income by selling his home and car, dropping his private health insurance, replacing every second evening meal with two-minute noodles.

Of course not.

A rational response would be to make some responsible savings, to engage in some moderate borrowing, to get through to the time of higher income with his family and lifestyle intact and then to use the higher income to pay off the extra borrowing undertaken in the lean years.


Según ella, una persona común, cuando pasa por momentos difíciles económicos y a la que se le prometió dinero adicional y no le cumplieron, y le prometen nuevamente a futuro (sin fechas, ni certezas), hace lo racional, endeudarse para no perder calidad de vida.

No sé si venimos con mi señora de familias con una mentalidad diferente, pero por lo menos a nosotros nos enseñaron de otra forma y como ya hemos vivido crisis económicas reales (familiares y del país), tenemos experiencia que nos muestra que lo más responsable es NO endeudarse.

En fin, saquen sus propias conclusiones. Pero lo que es yo... ¡mala tos le siento al gato!

2 comentarios:

El_Colombiano dijo...

malo no es endeurdarse, malo es no ser capaz de responder a las deudas o que la deuda este es para gastar dinero y no para reinvercion en programas para estabilizar la economia. me hubiera gustado que hubieras publicado todo el discurso para hacer un analisis economico mas profundo de la situacion. Que se acabe el boom minero no significa que se acabe el pais ni la economia.

Acosta dijo...

El link a todo el discurso está en el articulo desde que lo publiqué, en la palabra "discurso". Enjoy!

Y lo otro es cuestión de opiniones, yo no me endeudo contra "ingresos teóricos prometidos" y no quiero, ni voy a ser como John y por supuesto que considero que la analogía de la primer ministro fue inapropiada y que es un mal consejo para el ciudadano común al que está destinado el mensaje.

No critico el resto del discurso, simplemente este ejemplo no me parece feliz.

Lo que pase una vez que termine el boom minero, es harina de otro costal. De más está decir que nunca dije que se termina el país o la economía, eso corre por tu cuenta.