martes, 7 de mayo de 2013

¡Aguada campeón!


Si bien crecí en Flor de Maroñas, mi primera residencia fue en la calle Enriqueta Compte y Riqué en una pensión en frente a lo de mi tía-abuela Sara.

Mis viejos la llamaban "el nicho", porque ni ventanas tenía la pieza en la que vivíamos. :)

Para los que no conocen Montevideo, la cancha de Aguada queda en Enriqueta Compte y Riqué y la Avenida General San Martín. O sea, a la vuelta de la esquina.

Mi mamá era del barrio y fue siempre fanática de Aguada, en la casa de mi tía Sara subiendo a la azotea se podía ver el basquetbol y el tablado sin pagar un peso. Desde hace años la cancha es techada y ya no es posible conseguir esas localidades preferenciales. :(

La última vez que Aguada había salido campeón fue en 1976, cuando yo tenía un año, así que nunca vi al cuadro ganar un título.

Con Aguada pasa algo raro, un cuadro sin éxitos durante tantos años tiende a quedar relegado a un costado y el fanatismo se diluye. Sin logros deportivos, no se inyectan esas dosis de alegría necesarias para conservar una amplia parcialidad.

Siempre, como en todo cuadro, hay un núcleo duro de hinchas que están en las buenas y en las malas, pero nunca se mantiene una base muy grande, por lo menos siguiendo permanentemente al equipo.

Y porque digo que Aguada es especial, bueno, a pesar de 36 años sin títulos la parcialidad aguatera es enorme y acompaña. Estoy seguro que muchos clubes de fútbol en Uruguay quisieran tener tantos hinchas como Aguada, llenando la cancha en cada partido y cantando sin parar.

El 6 de Mayo llegó por fin el gran día. El día de ver a Aguada campeón.

Cuando llamé a la vieja ella estaba llorando de alegría, emocionada, no es para menos. Y porque no decirlo, si hasta se me escapó también una lágrima a mi. Estoy muy feliz realmente.

Grande Aguada!

AGUADA QUE NO, NI NO!!!!




PD. ¿Adivinen quien actualizó wikipedia?




sábado, 4 de mayo de 2013

No seas gil, ¡hace como John!


El consejo de la primer ministro esta semana es muy bueno, endeudate hasta que pase la tormenta que va a estar todo bien.

La señora está preparando el terreno para presentar el presupuesto; hay un agujero importante en las cuentas del gobierno y los números van a estar bien rojitos por unos años, ya que el boom minero está llegando claramente a su fin. Entonces, como va a tener que endeudarse más y para explicarnos clarito la cosa, a modo de analogía, nos puso el ejemplo de John (Australia) y nos enseña como el país se va a comportar como lo haría cualquier familia normal.

La parte del discurso en cuestión es la siguiente:


Imagine a wage earner, John, employed in the same job throughout the last 20 years.

For a period in 2003 to 2007 every year his employer gave him a sizeable bonus.

He was grateful but in his bones knew it wouldn’t last.

The bonuses did stop and John was told that his income would rise by around five per cent each year over the years to come.

That’s the basis for his financial plans.

Now, very late, John has been told he won’t get those promised increases for the next few years – but his income will get back up after that to where he was promised it would be.

What is John’s rational reaction?

To respond to this temporary loss of income by selling his home and car, dropping his private health insurance, replacing every second evening meal with two-minute noodles.

Of course not.

A rational response would be to make some responsible savings, to engage in some moderate borrowing, to get through to the time of higher income with his family and lifestyle intact and then to use the higher income to pay off the extra borrowing undertaken in the lean years.


Según ella, una persona común, cuando pasa por momentos difíciles económicos y a la que se le prometió dinero adicional y no le cumplieron, y le prometen nuevamente a futuro (sin fechas, ni certezas), hace lo racional, endeudarse para no perder calidad de vida.

No sé si venimos con mi señora de familias con una mentalidad diferente, pero por lo menos a nosotros nos enseñaron de otra forma y como ya hemos vivido crisis económicas reales (familiares y del país), tenemos experiencia que nos muestra que lo más responsable es NO endeudarse.

En fin, saquen sus propias conclusiones. Pero lo que es yo... ¡mala tos le siento al gato!